La idea de calcular en partes de 100 se remonta a la antigua Roma. El emperador Augusto impuso una centesima rerum venalium, un impuesto de 1/100 sobre todos los bienes vendidos en subasta. Los comerciantes romanos hacían sus cálculos en fracciones de 100 porque el sistema de numeración romano no manejaba bien los decimales.
A medida que el comercio avanzaba por la Italia medieval, los comerciantes de Florencia y Venecia comenzaron a escribir «per cento» (por ciento) en sus libros de contabilidad. Con el tiempo, los escribas lo abreviaron: «p. cento» se convirtió en «p. 100», luego en «p.co», y finalmente los dos ceros se fusionaron en el símbolo % que reconocemos hoy.
El primer uso registrado del signo de porcentaje moderno apareció en un manuscrito italiano de 1425. Para el siglo XVII, el símbolo se había extendido por toda Europa. Los matemáticos franceses y alemanes lo adoptaron, y se convirtió en la forma estándar de expresar una proporción, razón o fracción como un valor sobre 100.
Hoy en día, el signo de porcentaje se usa en todos los países. Aparece en informes estadísticos, en formularios de impuestos, en divulgaciones de tasas de interés, en etiquetas nutricionales, en pronósticos del tiempo y en cada aplicación de calculadora en cada teléfono. Las matemáticas no han cambiado desde Roma, solo la notación.